Madre auténtica con ayuda de una Salus (I)

 

Esta semana os traemos una entrevista muy especial. Una mamá voluntariamente, nos ha enviado un email contándonos como fueron sus primeros días con el bebé en casa y con la ayuda de una Salus.

 

Antes de contar su historia queríamos agradecerle enormemente su colaboración para dar a conocer más el servicio de Salus,  tan fundamental e importante para la mujer durante el postparto.

¡¡¡¡ GRACIAS !!!!

La cigüeña quiso bendecirla con su primer hijo cuando ella tenía 28 años, casada y  ambos con trabajo. Una situación idónea para cualquier familia.

 

 ¿Cómo fue la vuelta a casa?

 

Al salir del hospital no solté a mi madre del brazo hasta que estuvimos instalados en casa. Nos hacía mucha ilusión volver a nuestra casa con un nuevo miembro de la familia. Aunque estábamos todos muy nerviosos y asustados, porque no sabíamos cómo coger al niño y pensábamos que se iba a “romper” con cualquier movimiento.

 

 ¿Qué recuerdas del primes mes, contabas con ayuda?

 

Teníamos ayuda con las tareas domésticas y una Salus durante la noche. Recuerdo días que a pesar de la ayuda llegaban las 12 de la mañana y no me había podido ni duchar. La lactancia materna es una dedicación plena, no encontraba tiempo para hacer nada entre toma y toma.

 

 ¿Cuánto dinero crees aproximadamente que gastaste en el bebé?

 

No recuerdo la cantidad exacta ya que mis primas me prestaron desde el carrito, ropa de recién nacido hasta moisés. También compre algunos artículos de segunda mano por lo que no fue mucho lo que tuve que invertir.

 

 ¿De los regalos que te hicieron cuales te parecieron más útiles y necesarios y cuales menos?

 

Pues el más útil sin duda "aportación en metálico" para poder contratar  el servicio Salus. Lo menos útil peluches de pelo largo grandes. Ocupan mucho espacio y me parecen peligrosos para el niño (se puede ahogar con la pelusa).

 

¿Qué aspectos destacarías de tu experiencia con una Salus?

 

 

Conocía el servicio Salus gracias a mis primas, todas ellas lo contrataron cuando dieron a luz. En mi caso fue fundamental contar con su ayuda. Considero que puede ser un servicio algo costoso pero a mi me mereció la pena absolutamente.

 

Nos enseñó a bañar al niño y a darle masajes relajantes tras el baño. También nos dio muy buenos consejos cuando el bebé estaba estreñido y lo pasaba realmente mal. Mi día a día era un caos porque no sabía cuando debía ponerle al pecho y cuando no. Aunque la lactancia fuera a demanda, nos ayudó a establecer una mini-rutina para las tomas. Me apoyó mucho cuando tuve problemas para dar el pecho y cuando decidí dejar de darlo.

Lo mejor de todo, sin duda, es que podía descansar por las noches. Le daba la última toma a las 24 horas y podía estar tranquila unas cuantas horas el resto de la noche. Sin despertarme ante cualquier movimiento o ruidito del bebé y sin la preocupación de si estaría bien.  

 

Mi Salus me trasmitía calma en todo momento. Gracias a su experiencia, me ayudó a identificar a qué se debía el llanto de mi bebé, con lo que evité caer en la desesperación lógica de una madre que escucha llorar a su bebé y ya no sabe qué hacer.

 

Reconozco que a nosotros nos permitió disfrutar mucho más nuestros primeros días como padres porque estábamos menos cansados e irritables. Por mucha felicidad que aporte a una casa la llegada de un nuevo miembro de la familia, por muy deseado que sea el niño... la privación de sueño y el cocktail de hormonas de una recién parida le amarga esos días a cualquiera.

 

Desde que tuve la gran suerte de disfrutar de sus conocimientos, experiencia, apoyo y compañía en los momentos más difíciles tras “la vuelta a casa” , es nuestro regalo de elección entre amigos o familiares.

 

 

Entre varias personas, el mejor regalo que se le puede hacer a una futura madre son unos días de Salus.