Mamá, ¡eres lo bastante buena!

 

Esta mañana, en uno de esos repasos rápidos que hacemos a Facebook nada más levantarnos, me ha llamado mucho la atención un post que había compartido "Una mamá práctica"  dónde hacía una reflexión sobre el sentimiento de culpa y de no ser suficiente buena madre para nuestros hijos y nuestra familia (ni para nosotras mismas).


 

Lo primero que me gustaría rescatar del artículo es la frase que tiene como título este post  ERES LO BASTANTE BUENA.


  

Estas palabras nos las deberíamos repetir todos los días e incluso varias veces al día. Saborearlas como si estuviéramos disfrutando de nuestra comida favorita, interiorizarlas y creerlas diariamente, porque el sentimiento de culpa acecha continuamente, se encuentra en cada rincón de nuestro pensamiento, en cada situación y momento que vivimos y se acentúa aún más con la maternidad.

 

" Recuerdo cuando descubrí por primera vez que estaba embarazada. Miré con descrédito el test de embarazo. La alegría que sentí se vio inmediatamente superada por la preocupación y la responsabilidad. Me he tomado unas cuántas copas de vino este mes, he comido sushi, he tomado medicación...

¡Ya soy una mala madre y acabo de conocer la noticia!

 

Durante el parto recuerdo largas horas meciéndome para delante y para detrás con lágrimas en los ojos. El miedo estaba ahí. ¿Cómo podré ocuparme de otro ser humano si apenas soy capaz de aguantar los dolores y de sobrellevar el parto? ¿Dónde me he metido? No voy a ser lo bastante buena....

 

Una noche tras otra daba de mamar a mi recién nacido a veces cada 3 horas, a veces cada hora o incluso cada ¡media hora! todo mi tiempo estaba dedicado a cuidarle y aún así sentía que no era suficiente.

 

Estoy agotada, estoy hecha polvo. Sólo quiero dormir. Soy egoísta por estar pensando en mi misma y en las horas de sueño que estoy perdiendo y que me están convirtiendo en la peor versión de mi misma.  Soy una mala madre. No soy bastante buena y generosa.


Me cuesta llevar el ritmo, no soy lo suficiente rápida, no consigo organizarme, no soy lo bastante observadora... Todo el estrés de criar a un niño en edad escolar me agobia.

 

Ya han pasado los fugaces 4 meses... ¿ahora que? ¿Ir a trabajar o quedarme en casa o trabajar desde casa y cuidar de mis hijos? Decisiones vitales que en este momento me superan. ¿Y si mi dedicación al trabajo afecta a la relación con mi hijo y mi trayectoria y realización profesional?

Definitivamente no soy suficientemente buena.

 

Estos pensamientos y estas reflexiones nos roban felicidad y destruyen nuestra confianza en la capacidad de ser madres, por eso debes saber, repetirte y creerte que si, ERES LO SUFICIENTEMENTE BUENA.

 

Si en algún momento de tu vida te sientes sin fuerzas para continuar o los pensamientos negativos te superan, es momento de consultar con un profesional, alguien que te ofrezca apoyo, que te guíe y que te asesore sobre la dirección que debes tomar, con los mejores consejos y habilidades para hacer que este momento vital, el convertirte en madre, sea maravilloso.

 

 

Te invitamos a descubrir nuestro nuevo servicio Mami Coach con el que encontrarás la solución que necesitas.  

  

 

¿ Te parece interesante ? ¡Compártelo!



Escribir comentario

Comentarios: 0