Mi bebé se ha caído de cabeza.

 

Es frecuente en consulta, recibir la llamada de una madre muy angustiada porque su bebé se ha caído al suelo.Lo primero que hacemos es escuchar a la mamá, apoyarla e intentar quitar el sentimiento de culpa.

 

Es horrible el día que por un simple despiste de unos segundos el bebé se gira de una vez terminando el pobrecito en el suelo. En ese momento miras a tu bebé horrorizada, sintiéndote la peor madre del mundo y por supuesto, sin saber que tienes que hacer.

 

Habréis escuchado mil veces la frase: “No se gira…, hasta que se gira”.

Uno de los principales consejos que ofrecemos a las mamás en nuestra visita a un recién nacido es que NUNCA dejen al bebé sin vigilancia sobre una superficie desde la que se pueda girar y caer. Por ejemplo los cambiadores altos, son muy cómodos para nuestra espalda, pero nada recomendables conforme van cumpliendo meses los bebés.

 

La cama es otra superficie desde la cual los bebés pueden reptar hasta el borde y precipitarse al suelo, por la noche rodeando la cuna de colecho o barreras protectoras. También cuando estás cambiándole el pañal y te giras “un segundo” para coger el nuevo pañal.

 

 

¡SE HA DADO EN LA CABEZA!

 

Además la llamada de la mamá viene acompañada de la frase: “JUSTO SE HA DADO EN LA CABEZA” Y en la mayoría de las ocasiones siempre será así, ya que su cabecita pesa más que el resto del cuerpo e inevitablemente impactarán con la cabeza. Además podemos observar rápidamente el chichón o el enrojecimiento en la zona.

 

¿Qué debemos hacer? Lo primero mantener la calma, observar la situación para ver qué ha pasado y el alcance o consecuencias de la caída.

 

Si hay sangre (no suele ser el caso), buscar el origen para frenar el sangrado. Presionar con una gasa o trapo limpio durante unos minutos, dejará de sangrar y podrás valorar la profundidad y gravedad de la herida. La sangre es muy escandalosa, pero no por ello debe suponer una situación urgente o que deba requerir una valoración médica inmediata. Si observamos una herida profunda y el sangrado no cesa tras la presión mantenida durante unos minutos,  acudiremos a urgencias para su valoración médica.

 

Si no hay sangre pero si golpe o chichón debemos aplicar hielo en la zona (siempre envuelto en un trapo o gasa)  cuánto antes para que actúe como antiinflamatorio y aliviar un poco el dolor.

 

En los bebés, y en general en los niños pequeños, el chichón puede ser muy llamativo sin aportar por ello mayor gravedad. Corresponde a una inflamación de las partes más externas blandas, lo que más nos preocupa y nos da más miedo son las posibles lesiones internas. Aprenderemos a valorar su gravedad a continuación.

 

¿Cuándo es grave un golpe en la cabeza?

 

Afortunadamente para nosotros la mayoría de los golpes en la cabeza no producen ninguna consecuencia mayor, por eso se dice que los niños “son de goma”. Sin embargo en ocasiones si que pueden producir lesiones más graves por lo que es necesario una correcta valoración de la caída:

 

 

 

- Altura. Si la caída ha sido desde una altura mayor a 90cm (más o menos la altura de una cama o sofá) y tiene menos de dos años o  caída mayor a  150cm  o está inconsciente, debe ser valorado por personal médico, por lo que debe ser trasladado a urgencias.

 

 

- Velocidad de la caída. No es lo mismo caer desde parado o cuando están comenzando a andar que van despacito, que cuando van corriendo o caen desde un columpio, un triciclo etc…

 

- Superficie de impacto: es más grave el golpe contra una superficie dura que contra un suelo de juegos de goma o alfombras mullidas.

 

 

Dolor: es evidente que después de una caída el niño sufra dolor. Ahora bien, si el bebé grita mucho y el llanto no cede pasado un buen rato, será mejor ir a un centro sanitario para que evalúen posibles daños.

 

Vómitos: a veces el vómito viene provocado por el llanto excesivo, pues la garganta se irrita, tosen y finalmente vomitan. Si vemos que hay más de un vómito, o sólo uno, pero sale con mucha fuerza podría ser un motivo de alerta.

 

 

Somnolencia progresiva o dificultad para despertarlo: después de cualquier caída los niños suelen estar irritables y después somnolientos. En principio, si no hay otros síntomas que indiquen gravedad los niños sí pueden dormir y les ayudará a recuperarse. Se recomienda estar con ellos mientras duermen e ir viéndolos cada 2 horas para ver que todo va bien. En caso de duda es mejor despertarles y valorar su respuesta para quedarnos tranquilos.

 

Salida de líquido o sangre del oído o por fosas nasales: supone pérdida de sangre o de líquido cefalorraquídeo y precisa atención médica urgente.

 

 

 

Cualquier síntoma o signo que proporcione preocupación familiar: si a pesar de toda la valoración hay dudas sobre la necesidad o no de acudir a urgencias, lo mejor es ir.

Más vale ser prudentes.

 

En caso que decidamos no ir a un servicio médico deberemos seguir atentos a todos los síntomas comentados, principalmente durante las primeras 2 horas y luego todo el día siguiente.

 

 

 

Mejor prevenir, que curar.

 

En muchas ocasiones es muy difícil evitar la caída porque los accidentes ocurren, los bebés se giran cuando menos lo esperas o se caen cuando crees que es imposible que suceda.

 

Por eso es muy importante nunca dejarles solos en superficies elevadas y es más importante aún colocar dispositivos de seguridad en literas, camas, escaleras, ventanas y balcones incluso evitar el uso de andadores o columpios antes de tiempo.

 

Hay que recordar que las caídas suponen un 6% de las muertes infantiles.